Ría de Ribadeo y Cuba, una desconocida historia común

0
54
MARTÍN FERNÁNDEZ  martinfvizoso@gmail.com

Dice un dicho cubano: «Un jardinero de amor/ planta una flor y se va./ Viene otro que la cuida/ ¿de quién de los dos será?». Digo yo que muchos emigrantes que nacieron a la vida en la Ría de Ribadeo nacieron, sin embargo, al destino en Cuba, ese largo lagarto verde que cantaba, como nadie, Nicolás Guillén.
Tanto y tan bien se implicaron en el país que, en muchos casos, la gente los reconoce como suyos, como héroes, como unos compatriotas más que, con su actitud y sus hechos, ayudaron a mejorar la sociedad y a conformar el alma y la personalidad del pueblo cubano.
Varios de ellos fueron decisivos en el pasado y en el presente de Cuba. Y otros lo serán tambien en ese futuro, incierto y dudoso, que se abrió el pasado miércoles con la propuesta de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, bisnieto de un emigrante de Castropol, como nuevo presidente del Consejo de Estado.

Presente en el origen cubano

La Ría de Ribadeo estuvo presente en el origen mismo de Cuba como país libre, como nación independiente a finales del siglo XIX y principios del XX. Uno de sus hijos, el general Villamil, fue uno de sus libertadores. Otro, Rafael de los Ríos, cronista de la guerra mambí. Un tercero, Balbino González Pasarón, colaborador y cómplice con los rebeldes y presidente de la Audiencia de La Habana. Y un cuarto, José Antonio González Lanuza -primo del anterior- uno de los comisionados por la naciente Cuba libre para negociar con el presidente de los Estados Unidos de América los términos de la independencia de la isla respecto de España.
Pero la influencia de los pueblos ribereños del Eo en el pasado próximo de la isla no fue menor que en el pasado remoto. Si Carlos Rafael Rodríguez, el hijo de un emigrante de Couxela, Pedro Rodríguez Villameitide, fue nada menos que el autor de la Reforma Agraria -tan publicitada por el propio Fidel Castro y tan cantada por troveros como Carlos Puebla-, una Hija Adoptiva de Ribadeo -así nombrada por la Corporación Municipal del año de 1957-, Marta Fernández Miranda, fue durante largo tiempo la todopoderosa Primera Dama y turbia e influyente esposa del dictador Fulgencio Batista.
Hoy, el peso de la Ría de Ribadeo en el país caribeño se encarna en un bisnieto de un emigrante de Castropol, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Él -junto a alguno más y, sobre todo, a la sociedad cubana- están llamados a pilotar ese maltratado pero entrañable país para ganar un futuro que o será de concordia y democracia, o no será.

Villamil, general de los rebeldes y autor de las «Memorias de un gallego mambí»

Francisco Villamil fue uno de los próceres más importantes del independentismo cubano. Según él mismo dijo, nació en algún lugar de la Ría de Ribadeo que los historiadores aún no lograron precisar.
Neira Vilas recoge su peripecia en su obra Gallegos que lucharon por la Independencia de Cuba. Alcanzó el grado de Mayor General en el Ejército Libertador durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878).
Como hizo otro padre de la patria, Manuel de Céspedes, Villamil liberó a sus esclavos para sumarse a la lucha. Se alzó el 6 de febrero de 1869 en el Cafetal de González, en Las Villas. Luego atacó el pueblo de Esperanza, participó en batallas como las de Loma de Suanzo, Jobosí, Ranchuelo o Naranjo y ocupó las ciudades de Sancti Spiritus y Camagüey.
Se subordinó al general Ignacio Agramonte y, cuando combatía a una columna en Trinidad, resultó gravemente herido. Fue ascendido a Mayor General y falleció en agosto de 1873 como consecuencia de la herida recibida.
Otro ribadense que participó en la independencia de Cuba fue Félix de los Ríos. Era un hombre de mar formado en la Escuela Naútica de Ribadeo. Era amigo del líder cubano José Martí -que estuvo exiliado en Tampa y Nueva York- y pilotaba un navío entre Florida y la isla con el que dio apoyo logístico a los rebeldes. De los Ríos escribió un libro llamado Memorias de un gallego mambí que aún no fue publicado y que custodia María Luisa Campuzano, directora del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, en La Habana.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here